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Maestro Ascendido Kuthumi

 

 Maestro Ascendido Kuthumi

Encarnaciones del Maestro Ascendido Kuthumi

Tutmosis III, reinó aproximadamente de 1503 a 1450 a. Q; faraón, profeta y sumo sacerdote durante el período del Nuevo Reinado. Tutmosis expandió el reino egipcio haciendo que abarcara la mayor parte de Oriente Medio. Su victoria más decisiva fue en un campo de batalla cercano al Monte Carmelo. Allí dirigió a todo el ejército en fila india por el estrecho paso de Megido para sorprender y derrotar a una alianza de 330 príncipes asiáticos que se habían levantado contra él, temeraria maniobra a la que se opusieron los aterrados oficiales del faraón. Sólo Tutmosis estaba seguro de su plan y cabalgó en primera fila sosteniendo en alto la imagen de Amón-Ra, el Dios Sol que le había prometido la victoria.

Pitágoras, aproximadamente de 582 a 507 a. C; filósofo griego, el “preferido Samián”, que era considerado hijo de Apolo. Durante su juventud, Pitágoras libremente consultaba con los sacerdotes y eruditos, buscando con ansia pruebas científicas de la ley interior que le había sido revelada mientras meditaba sobre Deméter, la Madre de la Tierra. Su búsqueda de la gran síntesis de la verdad le condujo a Palestina, Arabia, India y finalmente a los templos de Egipto, donde se ganó la confianza de los sacerdotes de Menfis y gradualmente fue aceptado en los misterios de Isis en Tebas.

Después que el conquistador asiático Cambises emprendiera una salvaje invasión de Egipto alrededor del año 529 a. C., exiliaron a Pitágoras a Babilonia, donde el profeta Daniel ejercía de ministro del rey. Allí los rabinos le revelaron las enseñanzas ocultas del YO SOY EL QUE YO SOY que había recibido Moisés. Los magos de Zoroastro le instruyeron en música, astronomía y la ciencia sagrada de la invocación. Al cabo de doce años, Pitágoras se marchó de Babilonia y fundó una hermandad de iniciados en Crotona, un bullicioso puerto dorio en el sur de Italia. Su “ciudad de los elegidos” me una escuela de misterios de la Gran Hermandad Blanca.

En Crotona, hombres y mujeres cuidadosamente seleccionados, profesaban una filosofía basada en la expresión matemática de la ley universal, ilustrada con la música, el ritmo y la armonía de un modo de vida altamente disciplinado. Después de un período de prueba de cinco años en estricto silencio, los “matemáticos” pitagóricos pasaban por una serie de iniciaciones, lo que les permitía desarrollar las facultades intuitivas del corazón gracias a las cuales el hijo o la hija de Dios podía, tal como describen los Versos dorados de Pitágoras, convertirse en “un divino e inmortal Dios, nunca más mortal”.

Pitágoras presentaba sus conferencias desde detrás de un biombo en un lenguaje velado que sólo podían comprender por completo los iniciados más avanzados. La fase más importante de su enseñanza se refería al concepto fundamental de que el número es tanto la forma como la esencia de la creación. Formuló la parte esencial de la

geometría de Euclides y presentó ideas astronómicas avanzadas que trazaron el camino hacia las hipótesis de Copérnico. Existe constancia de que dos mil ciudadanos de Crotona renunciaron a su modo de vida y se reunieron en la comunidad pitagórica bajo la sabia administración del Consejo de los Trescientos, una orden gubernamental, científica y religiosa que más tarde tuvo una fuerte influencia política por toda la Magna Grecia.

Pitágoras, “el adepto infatigable”, murió cuando Cilón, que había sido rechazado como candidato a la escuela de misterios, provocó una persecución violenta. En la plaza de Crotona, Cilón leyó en voz alta pasajes de un libro secreto de Pitágoras, Hieras Logos (“Santa Palabra”), distorsionando y ridiculizando la enseñanza. Cuando se

reunieron Pitágoras y cuarenta de los principales miembros de la orden, Cilón prendió mego al edificio provocando la muerte de todos salvo de dos. Como consecuencia de ello, la comunidad fue destruida y se perdió gran parte de la enseñanza original. Sin embargo, “el Maestro” ha influido a muchos grandes filósofos, entre otros a Platón, Aristóteles, Agustín, Tomás de Aquino y Francis Bacon.

Baltasar, siglo I; uno de los tres reyes magos (astrónomos/adeptos) que siguieron la estrella (la Presencia YO SOY) del Hijo Varón que nació de la Virgen María. Baltasar, que se cree fue rey de Etiopía, le trajo a Cristo el tesoro de su reino, el regalo del incienso.

San Francisco de Asís, hacia 1181-1226; el poverello divino, que renunció a familia y riqueza y abrazó a la “Dama Pobreza”. Vivió con los pobres y los leprosos, y encontró un gozo indescriptible al imitar la compasión de Cristo. Cuando estaba de rodillas durante la misa en la fiesta de san Matías, en 1209, escuchó la lectura del evangelio de Jesús que realizó el sacerdote, y la orden del Señor a sus apóstoles, que decía: “Predicad”. Francisco salió de la pequeña iglesia y comenzó a evangelizar, convirtiendo a muchas personas, entre las cuales se encontraba Clara, una dama de la nobleza, que más tarde abandonó su casa vestida como la novia de Cristo y se presentó ante Francisco para que la admitiera en la orden mendicante.

Una de las muchas leyendas acerca de la vida de Francisco y Clara describe el ágape en Santa María degli Angelí, donde Francisco habló de Dios con tanto amor que todos quedaron en éxtasis. De repente, los habitantes de la aldea vieron que el convento y el bosque ardían. Se apresuraron a apagar las llamas, pero cuando llegaron observaron que el pequeño invitado estaba rodeado de luz brillante con los brazos extendidos hacia el cielo.

Dios reveló a san Francisco la presencia divina en “el hermano sol” y “la hermana luna” y recompensó su devoción con los estigmas de Cristo crucificado. La oración de san Francisco la recitan hoy personas de todas las confesiones en el mundo entero: “Señor, hazme un instrumento de tu paz…”

Shah Jahan, 1592-1666; emperador mogol de la India, que derrocó el gobierno corrupto de su padre, Jahangir, y restauró en parte la noble ética de su abuelo, Akbar el Grande. Durante su ilustrado reinado, el esplendor de la corte mogola alcanzó su máximo apogeo y la India entró en una era dorada de arte y arquitectura. Despilfarró el tesoro imperial en música, cuadros, y en la construcción de espectaculares mezquitas, edificios públicos y tronos por toda la India, algunos de los cuales se conservan todavía hoy.

El famoso Taj Mahal, “milagro de milagros, la última maravilla del mundo”, es una tumba que fue construida para su amada esposa, Mumtaz Mahal. Ella había gobernado a su lado casi al mismo nivel, y falleció en 1631 al dar a luz al decimocuarto hijo. Shah Jahan no escatimó esfuerzos en la construcción del monumento “tan hermoso como ella”. Es el símbolo del principio materno y conmemora el amor eterno del emperador por Mumtaz.

 
 Mumtaz Mahal  Shah Jahan

Koot Hoomi Lal Singh, brahmín cachemir del siglo XIX, de Shigatsé, Tíbet; también llamado K.H. En 1875 fundó con El Morya la Sociedad Teosófica para que los hombres se volvieran a familiarizar con la antigua sabiduría que es la base de todas las religiones del mundo.

Maestro Ascendido Kuthumi, sirve con Jesús como Instructor Mundial; anteriormente fue Chohán del segundo rayo, el de la Iluminación Divina. Kuthumi es conocido como el Maestro psicólogo y como uno de los patrocinadores de la juventud. Es el jerarca del Templo etérico de la Iluminación en Cachemira (India), también llamado la Catedral de la Naturaleza. Kuthumi encabeza asimismo la orden de los Hermanos y Hermanas de la Túnica Dorada.

Tiene su retiro en el mundo celestial sobre Shigatsé, Tíbet, donde toca un gran órgano, atrayendo así la armonía del cosmos con los fuegos sagrados de su corazón. Con esta música celestial, él envía curación y paz por todo el planeta a almas que están en fase de transición (especialmente en la hora de la muerte) y les guía a los retiros eterices de la Gran Hermandad Blanca para que reciban la preparación para la siguiente vida. Inspira a arquitectos, poetas y científicos con el recuerdo místico de la armonía de su alma en la geometría celestial y en el ritmo de las estrellas.

 

El Cáliz de la Bondad

Mantra de Kuthumi para Fortalecer Vuestra Aura

“Hombre, Conocete a Ti mismo”

 

 

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