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Mantra del corazón de fuego violeta

«Sed llenos del Espíritu, hablando entre voso­tros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones. »

San Pablo

 


¡Fuego Violeta, divino Amor,
Llamea en este mi corazón!
Misericordia verdadera Tú eres siempre,
Mantenme en armonía contigo eternamente.

 

Violet Fire, thou Love divine,
Blaze within this heart of mine!
Thou art Mercy forever true,
Keep me always in tune with you.

 

Cuando establecemos contacto de corazón con la Persona y Presencia del Espíritu Santo podemos, por medio del más puro amor, obtener provecho de la fuente del fuego sagrado de Dios. Porque el Espíritu del Señor es el agente para la curación de Dios, mientras que el fuego sagrado es la agencia. Por medio de su Espíritu Santo, Dios nos da su gran amor como la energía que produce cambios.

La forma más rápida de expulsar la causa y núcleo de la enferme­dad es aplicar el ungüento de la luz transformadora del Espíritu Santo. Y la llama violeta es el instrumento del bautismo de fuego de este Es­píritu’ tan personal y tan presente.

Es el flujo de la infalible misericordia y perdón de Dios. Es el «fuego purificador» para purificar a los hijos de Dios profetizado por Malaquías’.

Cuando invocáis la llama violeta con alegría y con plena fe en la promesa de Dios —«perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado»— podéis sentir la pulsante acción alquímica del «solvente universal» del Señor, que disuelve la causa y el efecto, el registro y la memoria celular de todas las imperfecciones e impurezas físicas que surgen de los planos conscientes y subconscientes de vues­tro ser.

Vuestro llamado, dado en voz alta con confianza y amor, es el ejer­cicio de la ciencia de la Palabra hablada. Por medio de vuestro libre al­bedrío, el llamado pone en movimiento el flujo del fuego violeta que transmuta las emociones y las condiciones mentales subyacentes que causan toda enfermedad.

Sin embargo, también tenéis que entregar voluntariamente a la lla­ma manifestaciones tales como la ira, la agresividad, el odio e incluso un leve disgusto contra cualquier parte de la vida o personas, incluso algún sutil resentimiento guardado en vuestro corazón contra vosotros mismos o contra un miembro de vuestra familia.

La curación de toda dureza de corazón —que tiene que desvane­cerse antes de que puedan tener lugar la curación física y la salud—requiere la entrega incondicional de vuestra alma a vuestro amado Yo Crístico. ¡La terquedad y el orgullo humano deben someterse a la llama!

Para lograr la expansión de la capacidad física y espiritual de vuestro corazón, repetid muchas veces vuestro mantra del corazón de fuego violeta con la visualización más determinada y concentrada, para y por el amor de Jesucristo. La perfección viene con la práctica.

Recordad que la corriente pura de luz que fluye directamente del corazón de vuestro Ser Crístico hacia (y a través de) vuestro cora­zón físico afecta a todas las capas de vuestra conciencia. Se requiere persistencia para penetrar los antiguos hábitos de discordia humana, que son responsables de que estén «desfalleciendo los hombres por el temor».

La curación es un proceso de entrega. Hacedlo todos los días al dar la bienvenida al Señor en vuestro corazón. Expresad todos los días el brillo solar del altruismo a alguien que requiera de vuestro amor.

Mientras expulsáis las viejas toxinas de ingratitud hacia la vida y de rebelión en contra de la maravillosa ley de la armonía universal, permitid que vuestro corazón irrumpa en estas cadencias de jubilosa comunión:

 

Oh poderosa Presencia de Dios, YO SOY, dentro y detrás del Sol:
Acojo tu Luz, que inunda toda la Tierra;
En mi vida, en mi mente, en mi espíritu, en mi alma.
¡Irradia y destella tu Luz!
¡Rompe las cadenas de oscuridad y superstición!
¡Cárgame con la gran claridad
de tu radiación de fuego blanco!
¡YO SOY tu hijo, y cada día me convertiré
más en tu manifestación!

 

 

O mighty Presence of God, I AM, in and behind the Sun:
I welcome thy Light, which floods all the earth,
into my life, into my mind, into my spirit, into my soul.
Radiate and blaze forth thy Light!
Break the bonds of darkness and superstition!
Charge me with the great clearness
of thy white fire radiance!
I AM thy child, and each day I shall become
more of thy manifestation!

 

Ahora aquietaos y sabed que la Presencia «YO SOY», que es Dios dentro de vosotros (el Emanuel, Dios con nosotros 1o),es victo­riosa sobre toda condición externa. Aceptadlo como consumado con el pleno poder de la Deidad y reafirmadlo cada vez que el menor temor o duda aceche vuestra alma:

 

«YO SOY» la milagrosa curación de llama violeta
de mi cora­zón a toda hora de cada día manifestada ahora!
¡Y doy alabanzas al Señor de la Vida por mi perfecta curación manifestada ahora!

 

 

 

 

(extracto del libro La Ciencia de la Palabra Hablada)

 

“La Ciencia de la Palabra Hablada”
Aprenderás a usar la ciencia del uso de los decretos,
meditaciones, técnicas de curación y mucho más.

 

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La fraternidad de los Guardianes de la llama® procede de la tradición de las antiguas órdenes espirituales. Saint Germain fundó la fraternidad en la ciudad de Washington en el año 1961 por medio de su Mensajero, Mark L. Prophet. Como Caballero Comendador de la fraternidad, Saint Germain ha prometido asegurarse de que esta Tierra llegue a una era dorada de Libertad, Paz e Iluminación.

Junto con Saint Germain otros Maestros Ascendidos vienen a ayudar a la tierra. En el libro del Apocalipsis se habla de ellos como los “Santos vestidos de blanco”. Ellos y sus discípulos no ascendidos forman La Gran Hermandad Blanca. (“Blanca” no se refiere a la raza sino a l Aura de Luz blanca que rodea a estos Maestros.) La fraternidad de los Guardianes de la llama es una rama externa de La Gran Hermandad Blanca.

Puede que ya estés guardando la llama de la vida. Puede que ya estés preservando y defendiendo la libertad y la santidad de la vida, y ofreciendo esa llama a otros que no saben que tienen una chispa divina en su interior...

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