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Las Leyes de la Vida Abundante (por Annice Booth)

Hay que pagar un precio por la Abundancia: aplicar sus leyes. Algunas de ellas son:

 

1.- Cuando se bendice el dinero, aumenta la abundancia.

2.- Tener a Dios como nuestro socio.

3.- Permitir que Dios sea el hacedor. Hay gente que no experimenta la vida abundante porque quiere hacerlo por sí misma, en vez de dejar a Dios.

4.- Con Dios todas las cosas son posibles. Es la gracia de Dios lo que nos hace que sigamos adelante.

5.- Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

6.- Incluir planes para la jubilación.

7.- No rechazar regalos.

8.- Pedir y esperar que Dios nos cumpla las promesas.

9.- Estamos actuando en contra la ley de la abundancia cuando decimos que no podemos hacer algo por la salud, la educación, etc.

10.- La abundancia comienza con la sabiduría. Si la aplicamos con las leyes de Dios, todo lo demás es añadido. La conciencia del alquimista viene de un sentido de abundancia.

Existen personas que tienen miedo de tener dinero porque piensan que es malo y que lo bueno es la pobreza. La austeridad que hay en nuestro subconsciente por haber pasado muchas vidas como monjes en pobreza y autoflagelación nos impide la abundancia. La prosperidad no es sólo dinero en el banco, sino el sentido de abundancia, fe, esperanza, alegría.

11.- El decreto 30.08 es una meditación bellísima de El Morya y muy poderosa. Es una de las mayores ayudas a nuestra prosperidad.

12.- Para la precipitación es muy importante la llama violeta, pues limpiamos el aura de limitaciones de vidas pasadas.

13.- No hay carencia en la conciencia de Dios, sólo hay que llamarla y atraerla a nuestro mundo físico.

14.- Usar visualizaciones y afirmaciones de abundancia, por ejemplo, “El Señor es mi Pastor, nada me falta”.

15.- Invocar a Fortuna. La llama verde es el poder iluminado por la inteligencia divina.

16.- Usar el decreto a Fortuna junto al principio de dar. Al hacer el decreto el ritmo es muy importante. Al mismo tiempo visualizar una lluvia de monedas de oro sobre el aura, como una ducha.

17.- Pedir todo de acuerdo a la voluntad de Dios. Serapis Bey dice que no podemos convertirnos en algo hasta que lo reclamamos.

18.- Cyclopea dice que es bueno tener un trocito de tela verde brillante satinado, de seda o terciopelo, en un recipiente de cristal.

19.- La prosperidad viene de adentro, no de afuera, no depende del mercado. La conciencia de la abundancia hace que tengamos abundancia, no los eventos externos.

20.- Debemos desarrollar la fe en Dios, de que se va a ocupar de nosotros. La preocupación nos separa de la abundancia. Cuando nos sintonizamos con los que están preocupados, nuestra conciencia se va abajo, abajo, abajo. Cuando tenemos pensamientos negativos hay que cambiarlos rápidamente con llama violeta porque después es más difícil.

21.- Cuando tenemos una crisis con la que no podemos lidiar: rezamos. Ésa es una prueba de fe. Apelamos a la oración de la entrega en lo profundo de la desesperación: “Dios, no puedo, te lo doy todo”. Si nos olvidamos de que Dios es el que actúa nos desesperamos.

22.- La palabra “Diezmo” es el cumplimiento del acuerdo entre Dios y el hombre. El diezmo es la totalidad del ser, debe ser de ambos: dinero y servicio. El diezmo se deposita en nuestro cuerpo causal y nos permite obtener la multiplicación de ese diezmo. Cuanto más difícil es nuestra situación, más necesitados estamos de dar el diezmo. Si se espera a tener suficiente para comenzar a darlo, no se hará. El diezmo no es parcial, si es menos no es el diezmo. Es un paso de fe. El diezmo le pertenece a Dios y debe ser dado en primer lugar. Si la actitud es con miedo o duda, no es correcta, pues debe ser dado con el corazón.

Hay una cuarta dimensión que multiplica el dinero, si lo ponemos en tres dimensiones no ocurre la multiplicación. El diezmo es la forma práctica de aplicar la ley: “Busca primero el Reino de Dios y lo demás vendrá por añadidura”. Cuando damos el diezmo se genera un vacío, como la naturaleza aborrece el vacío, la ley cósmica actúa para llenarlo. La ley del diezmo nunca falla, no es un regalo generoso, es una ley. El diezmo es la clave para tener más abundancia.

23.- Cuando vemos dificultades externas decimos: “Oh Dios eres tan magnífico”, u otros fíats o decretos y así elevamos nuestra conciencia.

24.- El Arcángel Miguel dice: “Dadme vuestras dudas y miedos y yo os daré mi fe”.

25.- El Salmo 23 es el mejor antídoto que conozco para curar la conciencia de pobreza.

26.- Ray O Light (decreto 7.21) nos da la clave para vencer el miedo que paraliza el flujo de la luz. Hay que seguir moviéndose, no pararse.

27.- Hacer una lista sobre lo que agradecemos. El corazón agradecido es lo que trae más abundancia hacia nosotros.

28.- Cyclopea dice que la meta no está completa sin una visión y escribirla.

 

Secretos de prosperidad

Autor: Annice Booth. En el libro la autora explica sencillas verdades y secretos que ha aprendido sobre la prosperidad, como resultado no sólo de sus estudios sobre otros autores, sino también de las conferencias que en los últimos veinte años ha impartido por el mundo entero.
La esperanza de Annice Booth es que al aceptar y aplicar con sinceridad los principios y secretos de prosperidad, se reducirá el tiempo que puedas tardar en conseguir tus metas.

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