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Gratitud es la clave para la prosperidad

Otoño es tiempo de cosecha, es tiempo de recoger lo sembrado, de llenar las carretas con el fruto de nuestro trabajo y por ello, diferentes culturas alrededor del mundo y desde tiempos ancestrales, vuelven los ojos -y la intención del corazón- hacia el Altísimo para ofrecer agradecimiento.

El verdadero agradecimiento, el agradecimiento que produce abundancia, no es solo un acto en respuesta por algo que hemos recibido sino también una oración perpetua que entona nuestra alma para glorificar todas la maravillas del cielo. Todo agradecimiento es válido mas lo principal es agradecer a Dios por el don de la vida, por la bendición de vivir en ella como muestra de su suprema esencia. Mark L. Prophet, Maestro de espiritualidad moderna y autor de numerosos libros, destacó lo siguiente: “no digo que los hombres y mujeres  no deben estar agradecidos por las cosas terrenales pero el agradecimiento debería incluir la totalidad de la Magnificencia de Dios, que Él le ha entregado al individuo”.

Todo aquello que se alaba y bendice se multiplica

La gratitud a Dios es una clave importantísima para lograr prosperidad. Entendiéndose que la prosperidad no consiste únicamente en tener dinero, significa tener sensación de abundancia. La prosperidad es salud, riqueza, alegría, paz, fe, sabiduría, estar en sintonía con el flujo del universo y ser capaz de aceptar la abundancia de Dios.

La prosperidad es un ejercicio alquímico que comienza con la permisa: “Pedid y se os dará”. Basta recordar ésta u otras de las tantas frases con que Jesús puso de manifiesto este principio para entender que es nuestra la iniciativa de reclamar la herencia divina que nos corresponde, pero cuando pedimos no solo tenemos que creer que vamos a recibir sino, y muy especialmente, tenemos que agradecer por anticipado porque todo aquello que se alaba y se bendice se multiplica.

Annice Booth, autora del libro Secretos de Prosperidad, dice: “La gratitud es la esencia misma de la fe y la confianza… hemos de tener fe en que nuestra petición se va a manifestar en el momento adecuado”. Así descubrimos que gratitud y fe son piezas importantes para precipitar abundancia en nuestras vidas y que el verdadero potencial para alcanzarlas yace en nuestro interior “Uno de los conceptos más importantes que debemos comprender es que la prosperidad surge de dentro, que no proviene del exterior. La verdadera prosperidad no está sujeta a los ciclos ni a las fluctuaciones del mercado”, añade.

Todo es posible

Para probar la leyes de la abundancia solo hace falta que las pongamos en práctica, y para ello lo primero que debemos hacer es deshacernos de toda sensación de pobreza o carestía, despojarnos de toda duda y temor. “Muchos de nosotros usamos las leyes de la abundancia en contra de nosotros mismos, cuando decimos: <<No puedo hacer tal cosa. No he recibido los estudios apropiados. Mi salud me impide hacer lo que verdaderamente me gustaría hacer, no sirve de nada que intente porque siempre fracaso y etcétera>>” enfatiza la señora Booth.

La conciencia de abundancia se logra derrumbando las barreras mentales limitantes y reemplazándolas por un sentido de libertad donde creemos que todo es posible. “Repitiendo afirmaciones de abundancia podemos ayudarnos a comprender que Dios es la clave de nuestra provisión… Dios proveerá, si tenemos fe en su abundancia y le pedimos con firmeza provisión universal”, añade.

Cada vez que el miedo y la duda asalte nuestra mente, cada vez que las preocupaciones apremien nuestro camino, debemos erguir la cabeza y programarnos para la abundancia, con oraciones como ésta:

 

 

*¡YO SOY, YO SOY, YO SOY la Resurrección y la Vida de mis finanzas! (x3)

¡Que se manifiesta ahora en mis manos para mi uso en este día! *(x33)

 

 

Sermón de Elizabeth Clare Prophet sobre la Palabra
La Generosidad del Ser (24-1-82)

Pecado de desobediencia y falta de generosidad. Dar es un atributo divino. El fuego no puede existir sin el sacrificio de dar. Ustedes son seres de fuego, no de arcilla. Si la arcilla se da no queda nada. Aquéllos que son seres de fuego no tienen miedo de dar, pero los que son de arcilla tienen miedo porque no quedará nada de ellos. Somos seres de fuego, la llama no alimentada, autosustentada. Dar es el ventilador que mueve el fuego. Debe haber fuego. El viento del Espíritu Santo y la apertura de dar.

La ofrenda de Abel fue dada con amor perfecto, no como Caín que dio esperando recompensa.

Sin el continuo dar no tenemos vida. El sacrificio es verdadero sólo cuando es convertido en la verdadera naturaleza del hombre. Cuando se hace con alegría. La discordia, desesperanza, mal humor, quejas, críticas, retiene la luz y no se produce la acumulación de luz. Todo esto muestra una ausencia del flujo de la maestría de la Palabra.

Un sacrificio mental y compulsivo no es natural, no es divino.

Dios no nos puede dar más luz de la que vamos a dar. Cada vez que detenemos el flujo se produce enfermedad, retención de la abundancia, etc.

Sólo cuando el sacrificio se hace un atributo de nuestra propia vida se hace natural en nuestra conciencia. Retener información necesaria y la alabanza sincera en la conversación es falta de generosidad.

Puede que ganen la llama trina si empiezan a darse totalmente.

En la alabanza podemos ser transformados y Dios “elevar las piedras”, pero tenemos que ser la ley del arbusto ardiendo y pronunciando el nombre YO SOY EL QUE YO SOY.

No me contento con recibir un milagro de Dios de manos de otro, sino que me convertiré en el milagro mismo de Dios. Voy a observar el flujo de la luz y el mundo va a cambiar porque me convertiré en la coordenada de Elohim aquí.

Debemos tener el fuego propulsor de la ascensión. Yo seré AGNI, yo seré el fuego sagrado, me pondré en la llama y pasaré por la prueba del fuego sagrado. Sin este esfuerzo sacrificador no es fácil elevarse por encima de las garras del mal. Las garras del mal no pueden manifestarse en la generosidad.

La generosidad del ser y las garras del mal no pueden vivir al mismo tiempo. Ellos no pueden dar, y cada vez que dais probáis quiénes sois. La generosidad absoluta de Dios, el fuego sigue ardiendo. No dejéis que la esencia de vuestra identidad se os olvide por olvidar esta ley del cosmos.

El sacrificio no se define por el camino de la resignación sino por el esplendor del fuego. El dar del fuego sagrado es la naturaleza del ser. Dar es curación para todas las naciones. El fuego es la manifestación de la grandeza y de la vida abundante. Dar es el principio fundamental de una divinidad de fuego del Espíritu. Dios sabe cómo dar, vosotros sabéis cómo dar los mejores dones de la vida.

¿Cuál es el dar superior? Es el regalo del corazón. El regalo mayor de todos es el dar del ser digno, del Cristo. Si doy mi vida por mis amigos, ésa vida se va a devolver. Puedo dar mi vida y darla otra vez. Dar la vida de uno para volver a retomarla. Inténtenlo. El dar vida no es complicado a menos que ustedes lo hagáis complicado por la maquinación de la mente carnal.

El dar es un deber alegre, es la razón por la cual nos encontramos en esta octava, es nuestra razón de ser, nuestro dharma. No tiene sentido la existencia a menos que cumplamos el dharma, que es la enseñanza de la ley. Nadie la comprenderá a menos que la expandamos. No enseñanza intelectual ni emocional, sino del corazón. El don de la generosidad se encuentra en el ejemplo. El dar se convierte en recibir. No se da para recibir, pero la ley se convierte en esa ecuación de la misma forma en que respiramos.

Dadle vuestra cristeidad a Maitreya, y Él os dará su Cristeidad y caminaréis como un embajador cósmico en la Tierra.

 

 

Conferencia sobre la Gratitud: “La Ley del Incremento” (ECP, 7-10-1990)

La gratitud es la clave. Alabanza o bendición. Lo que se bendice se multiplica. Alaba a Dios por las bendiciones recibidas. Continuamente adoren y bendigan al Señor por lo que tienen. Bendigan a los clientes que vienen a la tienda y a la gente que viene a trabajar con ustedes. No bendecir a alguien es maldecirlo, no están siendo agradecidos. Bendigan el dinero que ganan, no importa que sea poco. Simplemente bendíganlo y den gracias a Dios y se sorprenderán de qué tan pronto vendrá el incremento.

La alabanza es el gran liberador. Alaben al Señor por todo lo que les sucede, aunque parezca una calamidad, lo convertimos en una bendición.

 

 

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