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Nicolas Roerich

Nicholas Roerich fue un hombre notable. No sólo fue un artista reconocido mundialmente sino también un arqueólogo, autor, erudito, conferencista, diseñador de vestuario y escenarios, poeta, místico y explorador.

Cualquiera fuera la búsqueda de Roerich, ya sea pintando, escribiendo o en estudios científicos, siempre asumía la cualidad de una investigación. En la introducción de Altai- Himalaya, el diario de viajes de su expedición a Asia Central, el arquitecto Claude Bragdon, escribe:

En todo lo que Roerich hace está buscando la verdad oculta, la belleza no revelada; la Palabra Perdida… Como un poderoso cazador infatigable, no armado con un arma, sino con su lapicera y pinceles, él acecha a su presa a través de océanos, ríos, montañas, aunque sabe todo el tiempo que la cosa que está buscando está en sí mismo. Tanto en su trabajo escrito como en su pintura nos permite participar de su aventura, y así acercarnos a esa verdad que es belleza, y a esa belleza que es verdad.

Nicholas Konstantinovich Roerich nació en St. Petersburgo el 9 de octubre de 1874. El nombre Nicholas significa “El que vence” y Roerich significa “rico en gloria.”

En 1893, cuando llegó el momento de que Nicholas fuera a la universidad, su padre deseó que estudiara derecho pero Nicholas quería seguir arte. Nicholas resolvió la situación inscribiéndose simultáneamente en la facultad de derecho de la Universidad Imperial y en la Academia Imperial de Artes.

Quizás la influencia más importante que recibió Roerich en estos años fue de su profesor de arte, Arkhip I. Kuinji.

Roerich dijo: “Yo era feliz de tener a un hombre extraordinario como mi primer maestro. El eminente Maestro Kuinjy no era sólo un notable artista, sino también un gran Maestro de vida” Kuinjy enseñaría a sus alumnos, “Debe haber espiritualidad en una pintura.  La composición y la técnica debe subordinarse a esta espiritualidad.  Nada debería distraer al observador de esta idea principal. No llenéis espacios vacíos en el lienzo con detalles que no guardan relación con el tema.”

En 1898, concluida su educación formal, Nicholas se convirtió en ayudante del director del museo de la Sociedad para el Estímulo de las Artes.  En Setiembre de 1900 fue a París a estudiar arte. Podemos entrever el carácter del joven artista a partir de las respuestas que dio en una entrevista mantenida en Mayo de 1900. Roerich de 25 años de edad expresó que su virtud favorita era la “infatigabilidad”, sus cualidades favoritas en un hombre eran “talento, una meta definida” y su lema favorito era: “Adelante, sin mirar hacia atrás!”

En el verano de 1901, Nicholas regresó a St. Petersburgo y en octubre se casó con Helena Ivanovna Shaposhnikova. Helena era una consumada pianista y llegó a ser considerada como una distinguida dama de cartas y una escritora prolífica en la tradición esotérica de la religión Oriental. Ella fue una inspiración y un sostén para Nicholas a lo largo de su vida. Nicholas y Helena tuvieron dos hijos: George y Svetoslav.

Nicholas ganó un nombramiento prestigioso como secretario de la Sociedad para el Estímulo de las Artes en 1901, donde probó ser un buen administrador. En los primeros años de 1900, los Roerich viajaron por Rusia y Europa. Durante estos viajes, el Profesor Roerich pintó, llevó a cabo excavaciones arqueológicas, estudió arquitectura, dio conferencias y escribió acerca de arte y arqueología.

En 1906, fue ascendido de secretario a director de la escuela de la Sociedad para el Estímulo de las Artes.  En 1907 comenzó a aplicar sus talentos en el diseño de escenario y vestuario.  Esta se convirtió en una carrera cumplimentada con éxito para Roerich. Diseñó escenarios y vestuarios para el ballet de Diaghilev y las producciones de ópera, incluyendo el Rito de Primavera de Stravinsky, y para casi todas las óperas de Wagner y muchas de Rimsky-Korsakov.

Roerich vino a Estados Unidos en 1920 por una invitación del director del Instituto de Arte de Chicago. Viajó ampliamente, exhibió sus obras, dio conferencias en escuelas exclusivas de niñas y hasta en el departamento Marshall Field en Chicago, donde enseñó acerca de la “vestidura espiritual” y la armonización del aura humana con la vestidura.

Mientras estuvo en los Estados Unidos, Roerich fundó el Instituto Maestro de Artes Unidas, una sociedad internacional de artistas llamada Cor Ardens (que significa “Corazón ardiente”) y un centro internacional de arte en Nueva York llamado Corona Mundi (que significa “Corona del Mundo”). Como un tributo a Roerich, el Museo Roerich se estableció en Nueva York en 1923 http://www.roerich.org/.

Muchas de las obras de Roerich son escenas magníficas de naturaleza y sus temas se inspiran en la historia, arquitectura y religión. Sus pinturas son místicas, alegóricas y hasta proféticas.

Roerich fue influenciado por muchos artistas y varias escuelas de arte, pero la suya era una escuela de creación propia. La poeta americana Mary Siegrist escribe:

Los cuadros de Roerich son pintados en llama. El no sigue ninguna escuela ni tradición, habiendo de alguna manera absorbido y asimilado todas las culturas para avanzar por senderos propios y de maneras que su propio genio indique. Se podrían escribir tomos por parte de los técnicos acerca de la simetría de sus obras, su ritmo y pulsación, su color majestuoso y su calidad tonal, sus masas de luz y sombra, su vitalidad y poder. La belleza de su arte es ese método que se ha convertido en gran medida inconciente, subordinado a, o uno con, el contenido espiritual del todo. La iridiscencia, el resplandor de sus lienzos, es más bien el producto de la conciencia espiritual que un método exterior. Ningún hombre, mujer o niño pueden detenerse delante de estas pinturas sin recuperar los “sonidos del mar infinito”. Para cada uno que escuche con el oído interior, vea con el ojo interno, ellos traen de regreso algunas mareas de belleza.

El estilo artístico de Roerich es difícil de describir porque, como lo expresó Claude Bragdon, pertenece a una fraternidad elegida de artistas- incluyendo Da Vinci, Rembrandt, Blake y, en la música, Beethoven- cuyas obras tienen “ una cualidad singular, profunda y en verdad mística que los diferencia de sus contemporáneos, haciendo imposible clasificarlos en ninguna categoría conocida o asociarlos con alguna escuela, porque ellos se asemejan a ellos mismos solamente- y mutuamente, como alguna orden de iniciados fuera del tiempo y el espacio.

Nicholas Roerich fue influenciado en gran parte por la cultura Oriental. Había deseado por mucho tiempo viajar al Este para estudiar la cultura antigua directamente y en 1923 embarcó hacia la India. Vivió por un tiempo en Sikkim (entonces un reino en el límite nordeste de India) mientras realizaba los planes finales para una expedición a Asia central. En Sikkim pintó una serie llamada “Su país” (1924) Esta serie, dice Decter, “se inspiró tanto en la magnificencia física de los Himalayas como en los misterios espirituales que albergan en su interior. En verdad, para el artista estos picos ascendentes representaban la verdadera cima de belleza y espiritualidad. “

Roerich escribió acerca de su encantamiento con las montañas:

Todos los maestros viajaron a las montañas. El conocimiento más elevado, las canciones más inspiradas, los sonidos y los colores más espléndidos son creados en las montañas. El Supremo está en las montañas más altas. Las altas montañas se elevan como testigos de la gran realidad….

¡Himalayas! Aquí está la morada de Rishis. Aquí resonó la Flauta sagrada de Krishna. Aquí tronó el Bendito Gautama Budha. Aquí se originaron todos los Vedas. Aquí vivió Pandavas. Aquí- Gesar Khan. Aquí- Aryavarta. Aquí está Shamballa. Himalayas- Joya de la India. Himalayas- Tesoro del Mundo. Himalayas- el Símbolo sagrado de la Ascensión.

 

Tanto Nicholás como Helena Roerich tenían un gran interés en la filosofía y religión orientales.

En 1925 Roerich comenzó su expedición por Asia Central con Helena, su hijo George y varios otros europeos. Roerich escribió acerca de sus metas:

Por supuesto, como un artista mi principal inspiración en Asia estaba en la obra artística… Además de sus objetivos artísticos, nuestra expedición planeaba estudiar la posición de los monumentos antiguos de Asia Central, para observar la condición actual de las religiones y creencias, y para registrar los vestigios de las grandes migraciones de las naciones.

 La partida de Roerich viajó durante 15.500 millas a través de Asia Central en una incursión ardua y a menudo peligrosa que les llevó más de tres años. A pesar de los abrumadores obstáculos, Roerich realizó cientos de pinturas durante el viaje.

Mientras que en esta expedición Roerich descubrió leyendas y manuscritos relatando el viaje que Jesús realizó al Este durante los llamados años perdidos entre los 12 y 30 años. Los mismos o similares manuscritos fueron hallados también por el periodista Ruso Nicolás Notovich y Swami Abhedababda en el monasterio Himis en Ladakh.

He publicado todas las tres traducciones de estos textos en mi libro Los años perdidos de Jesús junto con la historia de la doctora Elizabeth Caspari, a quien se le relató también al visitar el monasterio Himis el Ladakh, que los manuscritos acerca de la permanencia de Jesús en Oriente estaban guardados allí. Un monje apareció en la azotea sosteniendo estos libros y se los extendió a la Dra. Caspari y a su compañera, Sra. Clarence Gasque, diciendo con gran alegría: “Estos libros dicen que vuestro Jesús estuvo aquí!”

Roerich escribió de su descubrimiento de las leyendas acerca del viaje de Jesús a Oriente:

Leh es un lugar admirable. Aquí las leyendas conectaron los senderos de Buda y Cristo. Buda atravesó Leh hacia el norte. Issa (Jesús) comulgó aquí con la gente en su camino desde el Tibet. Las leyendas son guardadas secreta y cautelosamente. Es difícil enunciarlas porque los lamas, por encima de todas las personas, saben como guardar silencio. Solamente por medio de un lenguaje común- y no meramente por el lenguaje oral sino también por el entendimiento interior- puede uno alcanzar sus misterios significativos…

Si es difícil percibir la elevada imagen de Buda el Maestro detrás del actual ídolo de Buda, así es aún más inesperado escuchar hermosas palabras acerca de Jesús en las montañas Tibetanas. Aún los budistas preservan las enseñanzas de Jesús, y los lamas veneran a Jesús que pasó y enseñó aquí…

Así las leyendas de Asia forjan una imagen tal de Jesús tan ennoblecida y cercana a todas las naciones. Y Asia preserva tales leyendas en sus montañas. Y no es asombroso que las enseñanzas de Jesús y Buda están conduciendo a todas las naciones hacia una familia. Es hermoso que la idea luminosa de unidad se exprese tan claramente.…

Deseo que nuestros sacerdotes pensaran acerca de Buda de la misma manera que los Lamas ilustrados hablan acerca de Jesús. Solamente en ese entendimiento benévolo está la garantía de un crecimiento futuro.

Al finalizar la expedición a Asia Central en 1928, los Roerich, se establecieron permanentemente en el Valle Kulu en India. Allí ellos fundaron el Instituto de Investigación Urusvati Himalayan para estudiar arqueología, lingüística y botánica.

George Roerich fue el director de los departamentos etnológico-lingüisticos y arqueológicos, y Svetoslav dirigía los departamentos de arte antiguo asiático y tibetano y farmacopea local, relacionada con la botánica. En 1937, Svetoslav, que se había convertido en un acabado artista y retratista, pintó un retrato de su padre*, con descollantes montañas que llenaban el fondo (detrás suyo).

En 1934 y 1935 el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos patrocinó otra expedición de Roerich a Asia, que duró diecisiete meses.  Su principal objetivo fue encontrar pastos resistentes a la sequía para aliviar las condiciones de sequía en los Estados Unidos. Roerich envió a Estados Unidos dos mil paquetes de semillas, condujo excavaciones arqueológicas e investigó hierbas medicinales.

Una de las metas de la búsqueda de Roerich a lo largo de su vida de preservar la herencia cultural del mundo se llevó a cabo con la firma del tratado Pacto Roerich en la Casa Blanca con representantes de los países que componían la Unión Panamericana. Por el pacto, las naciones en guerra estaban obligadas a respetar museos, universidades, catedrales y bibliotecas así como hospitales. Así como los hospitales hacían flamear la bandera de la Cruz Roja, las instituciones culturales harían flamear el “Estandarte de Paz” de Roerich, una bandera que tiene un campo blanco con tres esferas rojas en el centro rodeadas por un círculo rojo. Roerich pensaba que protegiendo la cultura la salud espiritual de las naciones sería preservada.

Roerich fue nominado al Premio Nobel de la Paz en 1929 y 1935 por sus esfuerzos por promover la paz internacional a través del arte y cultura y proteger los tesoros del arte en tiempos de guerra.

A través de su vida, Roerich encontró el tiempo para involucrarse en una multitud de actividades y para hacerlas todas bien. Vladimir Shivayeb, quien fuera por una década el secretario del Instituto de Investigación Urusvati Himalay, escribió que “nunca vio a Roerich ocioso, inactivo, disperso o quisquilloso

Svetoslav Roerich dijo “que su padre era bueno y paciente, sin desperdiciar nunca ni un minuto de su tiempo, perfectamente equilibrado entre la tensión y la dicha, siempre colaborador y atento al bienestar de sus prójimos.”

Sina Fosdick, una colaboradora de los Roerich durante mucho tiempo, dijo acerca de Nicholas: “Su sabiduría pertenecía tanto a los planos terrenales como a los superiores, siempre compasivo, aliviando dolores del corazón de aquéllos que venían a él. Nunca empequeñeció, sino que sólo magnificó, encontró en la conciencia más pequeña, una semilla de bondad.”

La vida de Roerich, verdaderamente, fue moldeada en el modelo del ideal Bodishatsva- compasión, valentía, constancia en el esfuerzo, y el desarrollo de virya,”energía” o “vigor”.

Decter escribe acerca de la prolífica carrera de Roerich:

El legado de Nicholas Roerich se extiende a los cuatro continentes. Abarca siete mil pinturas, dibujos y diseños de escenarios y vestuarios; casi treinta libros, innumerables artículos, y conferencias, museos y sociedades, a través del mundo y el pacto Roerich. A lo largo de todo el sendero que siguió desde El Mensajero hasta El mandato del Maestro, desde St. Petersburgo al Valle Kulu, siguió el consejo de Tolstoi y mantuvo alto el timón para alcanzar su destino.

Roerich no se adhirió a ninguna religión establecida o movimiento filosófico. Su propia y profunda filosofía espiritual incorporó elementos del Budismo, Hinduismo, panteísmo, teosofía, Ortodoxia rusa, y hasta la teoría de la relatividad. También abrazó las antiguas enseñanzas de Agni Yoga, o el Yoga de Fuego. Un yoga de acción más que de ascetismo, Agni Yoga enseña el sendero de cooperación con la evolución espiritual del cosmos… En 1920 los Roerichs formaron los primeros grupos dedicados al estudio de Agni Yoga.

En un artículo acerca del carácter y la obra de su padre, Svetoslav Roerich, sintetizó la búsqueda de espiritualidad interior del artista.

El fue un gran patriota y amó su tierra, aunque pertenecía al mundo entero y todo el mundo era su campo de actividad. Cada raza humana era para él un raza hermana, cada país un lugar de interés especial y de significación especial. Cada religión era un sendero hacia la Esencia y para él la vida significaba las grandes puertas que llevaban al Futuro…

Cada esfuerzo suyo se dirigía hacia la realización de la Belleza y sus pensamientos se encarnaron magistralmente en sus pinturas, escritos y vida pública…

Nadie ha representado jamás montañas como mi Padre. Desde sus telas los Himalayas irradian sobre nosotros toda su increíble riqueza de color, y la majestuosidad inefable del gran concepto que representa a la misma palabra Himalayas. Verdaderamente ganó el nombre dado a él “El Maestro de las Montañas”.

A través de todas sus pinturas y escritos fluye el hilo continuo de un gran mensaje, el mensaje del Maestro que llama a sus discípulos a despertar y esforzarse para una nueva vida, una vida mejor, una vida de Belleza y Realización.

Nicolas Roerich hizo su ascensión al final de esa encarnación. Ahora es conocido como el Maestro Ascendido Nicolas Roerich.

El arte unificará a la humanidad. El arte es único-indivisible. El arte tiene muchas ramas aunque todas son una. El arte es la manifestación de la síntesis venidera. El arte es para todos. Todos disfrutarán del verdadero arte. Las puertas de la fuente sagrada deben ser abiertas ampliamente para todos. Y la luz del arte influenciará a numerosos corazones con un nuevo amor.

       Nicholas Roerich

 

Extractos de la Perlas de sabiduría®, vol. 33, Nº 43, Elizabeth Clare Prophet, del 4 de Noviembre de 1990, ‘Un Perfil de Nocolas Roerich’

 

 

Una reseña biográfica de Nicholas Roerich está basada en la conferencia dada en el Hotel Roosevelt por la Mensajera Elizabeth Clare Prophet. La conferencia y el dictado del Maestro Ascendido Nicholas Roerich que siguió están en Eventos IV de una serie de conferencias y dictados que ella dio en Nueva York el fin de semana del 26 al 28 de octubre de 1990

 

Retratos y Cuadros de Nicolas Roerich

 

 

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