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Vosotros lo creasteis ¡Vosotros destruidlo!

Enseñanzas por Mark L. Prophet – Parte V

 

Solemos tomar resoluciones cada Año Nuevo. Nos decimos: “Bien, este año va a ser diferente que el anterior. No hice suficiente ejercicio el año pasado, así que voy a comprarme una máquina nueva.” o, “voy a ir a un rancho a montar caballos.” o, “voy a inscribirme en un club e ir a nadar.” o, “voy a empezar a correr este año y lo voy a hacer diariamente.”

Y así, lo hacemos durante una semana o dos y de pronto, algo surge que nos distrae y la cadena de nuestro moméntum se rompe. Fue muy fácil de dejar la primera vez. La segunda es incluso más fácil todavía. Y mientras más lejos va la persona en el camino de la dejadez, más, débil se vuelve el moméntum.

Esta es la razón por la que hoy día la gente no va a la iglesia tanto como debiera porque se han debilitado sus resoluciones; se ha alejado. Y, alejarse, ha desarrollado un moméntum de alejamiento, y el moméntum crece y crece y crece. Después de un tiempo, se convierte en pequeños seres, encogidos, reducidos al tamaño de un bebé un año, mirando a un gigante que ha crecido en un año -el gigante de sus moméntums negativos, de sus descuidos.

El camino hacia los valores espirituales pasa por el desarrollo de los moméntums y quiero decir moméntums correctos.

Saint Germain ha dicho que su salvación, su ascensión por la que se convirtió en un Maestro Ascendido, fue el resultado de haber hecho dos millones de decisiones correctas. Ahora bien, si os paráis a pensar en esto desde un punto de vista matemático, veréis que un hombre necesita varias vidas para poder hacer dos millones de decisiones correctas. No obstante, él tomó esas decisiones.

Así pues, todo el asunto se reduce a no caer en el descuido, dejando para mañana lo que podéis hacer hoy. Vosotros sabéis esto, pero a menos que lo pongáis en práctica, ciertamente no estaréis desarrollando los moméntums apropiados que os llevarán a vuestra ascensión.

Ahora, cierta gente solía decir (recordando mi anécdota acerca de los deudores franceses) en Francia, hace muchos, muchos años (realmente era Galia en esos tiempos) me acuerdo muy bien -era la época en que se enseñaba la doctrina de la reencarnación dentro de la iglesia católica, antes de que la suprimieran- “Bien, Pierre, te debo diez francos, pero no te los voy a pagar en esta vida. Te los pagaré en la próxima.” O: “Pierre, no voy a la iglesia hoy, pero iré en mi próxima vida y entonces llegaré a ser santo.”

La dilación es una excusa que todos hemos usado alguna vez. Pero es una excusa ciega, coja y paralizante. ¿Y quiénes son las víctimas de esta ceguera, cojera y paralización sino nosotros? Nosotros somos los que sufrimos como resultado de ello. Porque, tanto si es un moméntum mundano que nos conduce a un éxito mundano, como si es un moméntum espiritual que nos conduce a un éxito espiritual, nuestros moméntums (o la ruptura de nuestros moméntums) son los puntos que determinan si vamos a alcanzar la medida que el cielo espera de nosotros o no.

Creo que deberíais comprender esto porque mucha gente no lo entiende. Suele decir: “Este pobre hombre es un pecador. Ha estado haciendo muchas cosas equivocadas. Cada día comete errores. Es un carnicero y cobra más de lo debido. Tampoco es buena persona con su familia; cuando llega a casa por la noche se comporta cruelmente con su mujer e hijos y se va a la cama enfadados”.

Bien, él tiene un moméntum en este comportamiento; así que decís: “Bien, ¿por qué no rompe el cielo ese moméntum?” Porque cada día se endeuda más y más. Ya conocéis esa vieja canción del minero que hizo famosa Tennessee Ernie Ford: “Cargas dieciséis toneladas, ¿qué consigues? Otro día más de edad y más deudas…”

Bien, el ciclo no rompe el moméntum de él, precisamente porque él lo creó y solamente él puede destruirlo. Tenéis que daros cuenta de que vuestra llama trina es la chispa divina del potencial creativo de Dios en vosotros. Es la autoridad con la que actuáis como agentes libres del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

A vosotros, pues, os es dado el poder (del Padre) para crear en vuestro mundo, la sabiduría (del Hijo) para decidir si conserváis o no vuestra creación, y el amor (del Espíritu Santo) para transformar o transmutar dicha creación por medio del fuego sagrado.

Estas tres funciones de la trinidad de Luz en nuestro interior están relacionadas con el conocimiento que tenemos en Occidente de las Personas de la Trinidad como (1) el Creador de la creación (2) el Conservador de la creación, y (3) el Destructor o Transformador de la creación.

Como estáis destinados a ser co-creadores con Dios, podéis ver por qué todo el cielo respeta vuestro libre albedrío y el hecho de que Dios Todopoderoso os dio este libre albedrío para recrearos vosotros mismos a su imagen y semejanza. A menos que invoquéis la intercesión de las huestes del Señor, ellos, en nombre del honor, no interferirán con vuestros experimentos creativos. Porque ellos saben que las lecciones que mejor se aprenden son aquellas que provienen del ejercicio del libre albedrío. Con él, vosotros tenéis el poder de hacer casi cualquier cosa -y deberíais procurar que cualquier cosa que hiciereis esté dentro de las leyes de Dios. Porque sois responsables de vuestros actos.

Hablando desde un punto de vista espiritual, hay mucha gente que cada día se endeuda más y más, debido a sus moméntums negativos. Después de un tiempo, comienza a amarlos como si fueran un animal doméstico. Suele decir: “¡Este es mi moméntum! ¡No te metas en esto, déjalo en paz. Es mío!’

En nombre del cielo ¿quién querría meterse en ello? Nadie en su sano juicio lo querría, así que ¿por qué meterse de por medio?

Pero esos que tratan de conseguir que cambiemos no lo hacen para su beneficio. Lo hacen para nuestro beneficio. Así que, aprendamos a ver la diferencia entre entrometerse y consolar e instruir con sabiduría como buenos amigos. Y los mejores amigos que cualquiera de nosotros pueda tener son los Maestros Ascendidos; y ellos son los que desean que vosotros comprendáis esta lección sobre moméntums.

 

 

Continuará…

 

Extracto del libro Las Enseñanzas Perdidas de Jesús Tomo 1

 

 

Mark L. Prophet – Maestro Ascendido Lanello

 

 

 

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La fraternidad de los Guardianes de la llama® procede de la tradición de las antiguas órdenes espirituales. Saint Germain fundó la fraternidad en la ciudad de Washington en el año 1961 por medio de su Mensajero, Mark L. Prophet. Como Caballero Comendador de la fraternidad, Saint Germain ha prometido asegurarse de que esta Tierra llegue a una era dorada de Libertad, Paz e Iluminación.

Junto con Saint Germain otros Maestros Ascendidos vienen a ayudar a la tierra. En el libro del Apocalipsis se habla de ellos como los “Santos vestidos de blanco”. Ellos y sus discípulos no ascendidos forman La Gran Hermandad Blanca. (“Blanca” no se refiere a la raza sino a l Aura de Luz blanca que rodea a estos Maestros.) La fraternidad de los Guardianes de la llama es una rama externa de La Gran Hermandad Blanca.

Puede que ya estés guardando la llama de la vida. Puede que ya estés preservando y defendiendo la libertad y la santidad de la vida, y ofreciendo esa llama a otros que no saben que tienen una chispa divina en su interior...

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